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Nacer en Sevilla y torear en Madrid

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Morante. Beneficencia 2007 | Marisa Flórez Pongamos que hablo de Madrid , como la canción de Joaquín Sabina. Por aquel entonces, capital en vías de europeización con sobredosis de casticismo. Una amalgama circunstancial atractivo-destructiva: fulanas sidosas, aristócratas drogadictas, yonkatas de extrarradio, abogados laboralistas, generales de división melancólicos, punkies, curas, dragqueens, monjas y cadenas rotas, por un lado, deseando volver a ser soldadas; o bien, mantenerlas desestructuradas definitivamente. Los toros, fíjense, eran, lo que hoy, Fortnite para un doceañero imberbe, o Netflix para un treinteañero frustrado, harto de cabecear reiteradamente contra el muro de las lamentaciones de las perspectivas vitales. O séase, una opción más entre tantas de la época: ácrata, atractiva, tradicional, progresista, transversal, sexy y nada politizada. No pretendo continuar abrumando con la obvia transversalidad cultural, económica, política y social de la fiesta de los toro...

El carro de Aguado

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Excelso natural del sevillano | Róber Solsona A lo largo de la trayectoria profesional de un aficionado a la tauromaquia, éste atraviesa etapas de diverso ánimo y signo. En primer lugar, todo es de color, como aquella obra maestra de Tele Palacios y Manuel Molina, encarnada por Jesús de la Rosa Luque. Seguidamente, uno comienza a descubrir lo desagradable y hampón de nuestra fiesta, sin bajar la guardia libidinosa y sí el papel moneda de la cartera. Por último, como estadio definitivo, guadianea , cual Chenel en sus temporadas mozas, alternando períodos de resignación, buscando calor artístico en otros senos, y amor a quemarropa. Como si una mujer nos hubiera sido infiel y acrecentáramos, todavía más, nuestra condición de perdidamente enamorados. En esa tesitura, decidí encender la televisión para visualizar un festejo taurino. Para volver a volver, resulta necesario un aliciente apetitoso. Ése es Pablo Aguado . Un oasis sevillano (de dónde, si no) en el desierto fotocopiado y...

El último paseíllo de Antonio Bienvenida

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Momentos previos, al primer adiós, en Las Ventas (1966) Desde 1995 , Vistalegre ya no es tal, sino un palacio multiusos desposeído de cualquier tipo de ánima artística . Nunca falta un roto para un descosido: lo mismo da el acto fundacional de un partido político (por cierto, reconocido abiertamente como antitaurino) que la celebración de un campeonato de e-sports o deportes (?) electrónicos, pasando por partidos de baloncesto o balonmano. Atrás quedó  “La Chata” , con capacidad aproximada para ocho mil espectadores, inaugurada, en 1908 , conmemorando el centenario de la Guerra de la Independencia. Sufrió las vicisitudes propias de la Guerra Civil y, completamente demolida, fue restaurada y adquirida, en período de posguerra, por Luis Miguel Dominguín. “ Podrán quitarnos la vida, pero jamás la libertad” , pronunciaba William Wallace. Efectivamente. El hospedaje de un festejo taurino, en un antro cubierto, no puede gozar de una vivencia tan plena como en emplazamientos de...

Savoir d’où vient le vent: la furgoneta de Morante

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Morante y Abascal, frente al mausoleo gallista de Benlliure | @AbeInfanzon Hace relativamente poco, descubrí el punch retórico de las expresiones en francés. Imagínense, en Vic-Fezensac, durante Pentecostés, derramando medio vodka con limón a un gabacho. El fulano, visiblemente enrojecido por ira y no ebriedad, frunce el ceño y empieza a balbucear vocablos napoleónicos. Con total probabilidad, esté recordando cuatro generaciones atrás de tu árbol genealógico, pero, traduciéndolo, escuchas como si pronunciara un te quiero . Algo así sucede con VOX y la fiesta de los toros. Resulta, de mayor conveniencia, oír loas, cariño y palabras bonitas, donde, realmente, la intuición da a entender la existencia de mera relación conveniente e interesada electoralmente. Abandonando, a un lado, propuestas políticas ajenas a tauromaquia, la formación de Santiago Abascal ha encontrado un target neopunk en los nuevos parias de la inquisición moralista del actual siglo , agresiva y coercitiva ...

La inmortalidad del clasicismo

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"Clásico. Es decir, actual. Es decir, eterno" Juan Ramón Jiménez Diego Urdiales | Ana Escribano clásico, ca  Del lat. classĭcus. 1. adj. Dicho de un período de tiempo: De mayor plenitud de una cultura, de una civilización, de una manifestación artística o cultural, etc. 2. adj. Dicho de un autor, de una obra, de un género, etc.: Que pertenece al período clásico. Apl. a un autor o a una obra, u. t. c. s. m. Esa película es un clásico del cine. 3. adj. Dicho de un autor o de una obra: Que se tiene por modelo digno de imitación en cualquier arte o ciencia . U. t. c. s. m. [...] La riqueza de la lengua castellana, a través de la RAE, ofrece hasta diez acepciones relativas al vocablo "clásico". Llegando a la tercera, no creo necesario continuar: define, a la perfección, el recital otoñal de Diego Urdiales en Las Ventas . No sólo clasicismo. Majeza. Naturalidad. Temple. Belleza. Torería. Valor. Aplomo. Paciencia. Un sinfín de loas plenamente justificadas....

Una (r)evolución taurina

Monumental de Sevilla, el sueño frustrado de Gallito